viernes, 8 de junio de 2007

Adolfo Celdrán-Jarmizaer, Jarmizaer



Jarmizaer
Oasis de sonidos.
Cuatro sílabas claras
Un nombre en el desierto.
Una palabra al alba.



Este es el segundo comentario que se dedica en Autaria a la discografía de Adolfo Celdrán, no hablaré por tanto de quién es este autor, pero si quiero hacer un comentario sobre lo que representa y del importante papel que sostuvo en unos momentos muy críticos de nuestra historia.

Cuando yo empecé a escuchar sus canciones fue después de la publicación de un disco, que yo creo que se podría calificar de mítico, en lo que a canción de autor se refiere, “Denegado” (1977), trabajo en el cual Adolfo Celdrán incluía todas aquellas canciones que, anteriormente, la censura de la época le había prohibido cantar. Yo no podía saber entonces que aquel sería su último disco en muchísimo tiempo. Mucha gente como yo, que en aquellos años comenzábamos a estudiar, empezamos también a darnos cuenta de que existía gente que cantaba sobre temas sociales, sobre injusticias, sobre la realidad que no veíamos, porque estaba oculta. Con él descubrí a Bertolt Brecht, recuerdo que lo escuchaba en la radio, mientras estudiaba, en un programa de radio que se llamaba algo así como “Cantapueblos”, donde lo descubrí a él y también a otros cantautores comprometidos.

La idea que yo tenía fijada de Adolfo Celdrán es la que puede tener cualquiera que no conozca este trabajo del que voy a hablar, la de un cantautor comprometido con la poesía y con la justicia social en un tiempo determinado, los años 70. Con una voz llena de fuerza, que era capaz de movilizar a la gente cantando a voz en grito el “No nos moverán” y que nos aconsejaba que miráramos bien a quien votar, que no nos dejáramos engañar y que los generales tenían mucho poder, pero también tenían un problema y es que la gente podía pensar. Y con su voz y sus canciones muchos aprendimos a pensar.

Su voz y esas canciones las tengo grabada en lo más profundo, así que cuando vi en 2004 que se reeditaba “Silencio” me faltó tiempo para comprármelo y buscándolo me encontré que había publicado un nuevo disco en estos últimos años, pensé que se trataría de algo parecido a lo que ya conocía, pero no fue así.

El disco se llama “Jarmizaer, Jarmizaer” y se publicó en 2001. El Adolfo Celdrán que aparece en este trabajo es el mismo, por supuesto, y no podían faltar canciones donde prestara su voz a los grandes poetas. Así, Federico García Lorca y Antonio Machado están presentes por medio de tres canciones, y tampoco ha olvidado incluir una canción donde se habla de justicia social, que rememora unos hechos sucedidos en Valencia en el año 1801, “Pep de l´Horta” se titula.

Pero este disco, en su concepción, es un trabajo de carácter intimista, en el que el cantautor habla de su mundo inmediato, de su ciudad, de historias cotidianas, de sentimientos y decepciones, de cosas de la calle. Todas las letras compuestas por Adolfo Celdrán y con la colaboración de Gaspar Payá y Germán Torregrosa en lo que se refiere a las músicas.

Lo primero que me sorprendió cuando escuché el CD, fue el aire andaluz de muchas de sus canciones. Sin embargo, lo que más me llamó la atención, es que el disco empezara y terminara con la misma canción, pero interpretada a un ritmo distinto y con distinta instrumentación, da gusto escuchar las dos versiones, y poder comparar una con otra, y lo creo un acierto, por su originalidad. En la versión que inicia el disco utiliza guitarra flamenca, cuatro y cajón, y supongo que esos son los instrumentos que le dan el aire andaluz. Por el contrario en la versión que lo finaliza, lo mas llamativo son los coros que introduce.

Me gustaría hablar de todas y cada una de las canciones pero no puede ser, así que solo diré que “Ella llevaba trenzas” es una de mis preferidas, se podría decir que es una canción de sueños y desencantos, una canción en la que estoy segura que mucha gente se puede reflejar. Y en contraposición a la sentimentalidad de esa canción otra que habla de historias de la calle, de escenas que hasta hace poco eran corrientes de ver, al menos por las calles de Sevilla, y que acompaña con música del sur, guitarras flamenca y española y cajón.

Pero quiero terminar destacando una canción que considero especial, que para mi es de una delicadeza increíble, en ella la voz de Adolfo Celdrán adquiere una dulzura que no puede notarse en otras canciones, es preciosa por su aparente sencillez y su fragilidad, se llama Azul, interpretada solo con guitarra y piano, una auténtica delicia escucharla.

Canciones:
1. Jarmizaer
2. Ella
3. Preciosa y el aire
4. Samba de verano
5. Ella llevaba trenzas
6. Imaginaste
7. Sentir tu piel
8. Azul
9. Pegasos
10. Abril florecía
11. La cabra
12. Por las calles estrechas
13. Pep de l´Horta
14. Jarmizaer, Jarmizaer

Mª Gracia Correa